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Padres gays, aceptados por los pediatras

Joaquín de las Heras.

Imaginemos por unos instantes. Dos niños juegan en un parque durante cualquier tarde, a la salida del colegio. Uno de ellos le invita al otro a su fiesta de cumpleaños, alegando que estarán allí su papá y su mamá. El otro confirma su asistencia:
- Sí, claro que iré.

- Y puedes traer a tus padres, ¿eh? - Sí iré con mi madre, mi otra madre está de viaje.

- ¿Tu otra madre? ¡!

Ante la constante expansión de la diversidad, paralelamente emergen las familias de padres gays y madres lesbianas. Por ello, no es de extrañar que este tipo de situaciones ocurran todavía a menudo, dado el rol para el que estamos educados de forma mayoritaria, es decir, que debemos crecer bajo la figura de un padre y de una madre. Durante mucho tiempo, y tras la aparición de niños que son criados bajo la tutela de parejas homosexuales, se ha venido discutiendo mucho sobre la capacidad de éstas a la hora de acometer el papel de progenitores. Según un reciente informe publicado por la Academia Americana de Pediatría (AAP, en sus siglas en inglés), los menores adoptados por parejas de lesbianas y gays crecen igual de saludables y equilibrados que el resto. Las opiniones en contra no se han hecho esperar, y frente a estos estudios procedentes de una de las instituciones más prestigiosas del mundo y la que cuenta con más medios, el presidente de la Sociedad Española de Pediatría, Alfonso Delgado, afirma que la adopción de niños por parejas homosexuales, "no es lo más indicado". Todos los análisis llevados a cabo en relación a esto no parecen suficientes para los que todavía insisten en defender una sola visión de la familia: la tradicional.

"Lo importante es que tengan dos padres".

El informe procedente de la AAP dice que "existen documentos suficientes que sugieren que los niños con padres homosexuales tienen las mismas expectativas de salud, ajuste y desarrollo que los niños cuyos padres son heterosexuales". Asimismo, el estudio sostiene que lo más importante para los menores es que éstos tengan dos padres, ya sea de igual o de diferente sexo, para casos de fallecimiento, desempleo o incapacidad de uno de los miembros de la pareja. Y aquí también se incluyen a los adoptados. Este informe rebate la sentencia del juez de Florida, James Lawrence King, quien en el año 1999 falló en contra de una demanda presentada por la Unión Americana de Libertades Civiles y el proyecto Children First para permitir que tres parejas de gays que deseaban adoptar niños lo pudieran llevar a cabo. Han sido ni más ni menos que dos décadas de estudios, de los cuales se desprende que en los casos en los que una de las partes tenga hijos, lo mejor para ellos será que el compañero/a del progenitor/a los pueda adoptar. De esta forma, se erradicaría de una vez por todas la falta de atención legislativa hacia estas familias, tan válidas, sólidas y respetables como las tradicionales. En Estados Unidos, tan solo el estado de Florida es el único que no permite la adopción por parte de gays.

Ante el revelador informe de la APP, varios sectores conservadores de EEUU han dado el grito de alarma. Una organización de mujeres de ideas fascistas (Concerned Women for America), ha comenzado una campaña para forzar a los doctores a que denuncien a la "asociación médica que apoya la adopción por parte de lesbianas y gays". Sin mayores explicaciones alegan que "lo mejor para los niños es que tengan padre y madre, y es lo que ellos quieren". En tal caso, es lo que la sociedad heterosexista ha impuesto, y la AAP ha hecho una llamada para que cesen de tener preferencias en la adopción las parejas de distinto sexo sobre las homosexuales y ante los grupos recalcitrantes, la asociación ha tildado de "lunáticos" a todos aquellos que definen como "anormal" lo que en realidad es beneficioso para tantos y tantos niños sin hogar. De ahí la apremiante necesidad de legalizar la situación de los gays y lesbianas que desean adoptar los hijos de su pareja o adoptar niños por primera vez junto con la persona con quien comparte su vida.

"Esto se sale de lo habitual", según pediatras españoles.

En nuestro país parece que no se ha visto con muy buenos ojos el hecho de que miles de pediatras hayan dado pleno y positivo reconocimiento hacia los niños que crecen bajo la tutela de padres gays. El presidente de la Sociedad Española de Pediatría, Alfonso Delgado, ha afirmado que la adopción de niños por parte de una pareja homosexual "no es lo más indicado" y valora que "socialmente y naturalmente estamos acostumbrados a tener un padre y una madre, y eso es lo que quieren la mayoría de los niños". Y además, Delgado apuntó que "es una situación que se sale de lo habitual". No negamos que "socialmente", como afirma el presidente de la SEP, podemos ver habitual crecer bajo la tutela de las figuras padre-madre, pero el error consiste en que este hecho lo defina como algo que también es "natural".

Delgado ha dicho que "tampoco es que satanicemos a nadie que lo haga, ni a ninguna institución que lo permita, pero a nosotros no nos parece que sea lo mejor". Aunque este punto de vista no tiene que ser compartido por todos los pediatras españoles (algo que muchos gays y lesbianas esperan, de lo contrario, las esperanzas de legalizar los nuevos tipos de familia en nuestro país se alargarán en el tiempo). Para terminar, el representante de la SEP ha considerado que no existen investigaciones suficientes para demostrar que los niños adoptados por parejas del mismo sexo tengan la misma educación que los heterosexuales, de los cuales, añade Alfonso Delgado, "hay muchas que están esperando poder adoptar un hijo". Y como generalizar es mentir, no está de más recordar al presidente de la SEP, que también hay muchos padres que no desean hijos, y de tenerlos los maltratan física y psíquicamente. La diversidad se expande y emerge por encima de las ideas retrógradas. Y los estudios procedentes de Estados Unidos son contundentes porque a nivel médico y a nivel científico hay consenso. Un niño puede crecer feliz bajo la tutela de dos gays o dos lesbianas. El cariño no entiende de sexos, pero esta realidad no penetra en la cabeza de muchos ni a través de la osmosis. Tampoco hay que olvidar que la homosexualidad ha dejado de considerarse una patología o un crímen en los países desarrollados. Pero este tipo de pruebas no son válidas para asociaciones como la Concerned Women for America, entre otras.