Homofobia en las aulas
Adolfo Coria.
La educación mal impartida puede considerarse uno de los muchos orígenes de los que provienen los pensamientos homófobos. Los niños son libros en blanco sobre los que se van dictando conceptos que luego pueden ser difíciles de erradicar. Y el arma para introducir enseñanzas con mensajes de odio a la homosexualidad suelen ser los libros de religión, algo que la Iglesia viene utilizando, basándose en erróneas interpretaciones sobre ciertos pasajes de la Biblia.
La editorial Anaya ha tenido que retirar un libro de religión destinado a los alumnos de 4º de la ESO, tras la denuncia del Colectivo de Gays y Lesbianas de Madrid (Cogam). Según la Conferencia Episcopal del 27 de julio de 1998 (la cual aprueba el libro de texto), la Biblia contempla la homosexualidad como parte de la historia del pecado y de la alienación creciente (Génesis 9. 20-27; 191-29). San Pablo reprueba este comportamiento sexual considerándolo como resultado de una cultura pervertida y de un ambiente totalmente alienado (Rom 1, 18-32)". Según afirmaciones publicadas en el periódico El País: "Este libro vulnera los derechos constitucionales, nos parece demencial que se estén enseñando estas cosas en los colegios públicos". Asimismo, el director de comunicación de Anaya, José Manuel Segura, ha declarado: "Entendíamos que el libro de texto se ajustaba al derecho porque había sido aprobado por la Conferencia Episcopal Española en 1998, pero si contiene frases molestas para un colectivo, es razón suficiente para ordenar su retirada".
A la hora de impartir la enseñanza religiosa, y escribir este tipo de textos, deberíamos preguntar a gran parte de la Iglesia si ha leído e interpretado bien la Biblia. Según el pastor Michael Piazza, en el web site Cathedralofhope.com: "¿Qué dice realmente la Biblia sobre la homosexualidad? Verdaderamente, muy poco. Jesús no dijo nada de ella, lo cual es muy significativo". Piazza prosigue: "En ninguna parte de la Biblia se menciona a las personas homosexuales. Sus declaraciones tienen que ver, sin excepción, con los actos homosexuales. Los autores antiguos no conocían la homosexualidad como orientación psicosexual. Ese hecho es un descubrimiento relativamente reciente. Los autores de la Biblia se referían a los actos homosexuales realizados por personas que se suponía que eran heterosexuales".
Contenidos homófobos en otros textos.
Esta localización de contenidos homófobos en libros de texto no ha sido la primera que ha tenido lugar en el mundo de la enseñanza. La sucesión de ataques contra la comunidad GLBT, ha tenido su continuidad en el ámbito universitario. A comienzos del verano del presente año, la Universidad Complutense de Madrid expedientó al profesor de la Facultad de Ciencias de la Información Juan Ignacio Hernáiz. Ochenta alumnos suyos le denunciaron al verse obligados a estudiar su asignatura a través de un libro con contenidos racistas y homófobos. Este hombre, que califica a la homosexualidad en su libro Historia de la Comunicación Social: de Altamira a Parque Jurásico como una "perversión". Además, según declaraciones de uno de sus alumnos: "Este libro era imprescindible estudiárselo para aprobar". Entre otras injurias proferidas por Hernáiz en este manuscrito, encontramos algunas como: "La libertad de comunicación social ha de permitir iconos eróticos... pero no imágenes sexuales de la infancia, de los gays y de las marimachos en cueros". Asimismo podemos encontrar incoherencias como esta: "Los iconos eróticos con maricas, las informaciones gráficas sexuales con bolleras, han de restringirse en el ámbito de la comunicación social". Otro ejemplo: "En la sociedad de consumo, gran parte de la juventud ha sido pervertida por la droga, el alcohol, el tabaco, la homosexualidad, el lesbianismo y el confort". Incluso en una de sus clases, y según uno de sus alumnos, llegó a decir a una alumna sudamericana: "No entiendo su pregunta porque no comprendo su lenguaje sudaca". Sobran comentarios. Y no es la primera vez que este individuo es denunciado por los alumnos de la Facultad de Ciencias de la Información.
Hay muchos más casos. Por citar otro episodio marcado por los contenidos homófobos, en 1999, la Coordinadora Gay-Lesbiana de Barcelona (CGL), presionó a la editora Plaza & Janés para que modificara los contenidos contra la comunidad GLBT que aparecían en una enciclopedia Larousse. Y esto no quiere decir que nuestro colectivo solamente defienda, y volvemos a insistir, todos aquellos hechos que insulten y mal informen a la sociedad con respecto a la orientación sexual. La comunidad GLBT aboga por una enseñanza abierta en la que la tolerancia se convierta en exponente máximo. No es aceptable impartir una educación a nuestros menores marcada por mensajes de odio, que son a fin de cuentas lo que pretenden estos autores, que a su vez, atentan contra la propia Constitución, ateniéndose en muchos casos a la "libertad de opinión".