La oculta bifobia
Adolfo Coria.
"Me dijo que le gustan los hombres tanto como le gustan las mujeres, lo que le parece natural porque, dice, él es producto de dos sexos así como de dos razas. A nadie le sorprende que él sea biracial; ¿por qué debería sorprenderles que sea bisexual? Esta es una explicación que jamás escuché antes y que no puedo comprender del todo; me parece demasiado lógica para mi cerebro.".
Alice Walker, Possessing the Secret of Joy.
El colectivo bisexual continúa a la sombra en nuestro país, frente a la organización y visibilidad que posee en otros países de la Unión Europea y en Estados Unidos. A nivel social no dejan de provocar sentimientos encontrados a favor y en contra, o simplemente carencia de puntos de vista e indiferencia absoluta. Lo que más llama la atención, es que buena parte de la discriminación hacia hombres y mujeres bisexuales, procede del propio colectivo de gays y lesbianas, que no terminan de aceptar bien su existencia pensando que están en "proceso de aceptación" hacia la homosexualidad, o quizá se sienten amenazados ante una postura que está dentro y fuera de la legalidad que la comunidad homosexual reivindica. Este debate ha llegado hasta el mismo foro de Naciongay.com, en el que posturas a favor y en contra de la bisexualidad han chocado duramente, reflejando una muestra dual del pensamiento de nuestra sociedad acerca de este tema. Hay una gran cantidad de personas que afirman que la bisexualidad es inexistente, otros defienden que es un "disfraz sexual" y las mentes más arcaicas opinan que es una "viciosa y sucia" manera de entender el sexo, así como una incapacidad para mantener relaciones estables. En definitiva, ¿se trata ni más ni menos que de un problema de intolerancia por parte de algunos gays, lesbianas y heterosexuales?
Balance de la bisexualidad en los últimos años.
La década de los 70 constituyó una época muy fructífera para el movimiento bisexual, posicionándolo como la orientación más de moda del momento y encarnado en cantantes y actores que admitían esta opción sin tapujos de ninguna clase. El grupo nacional de Liberación Bisexual fue fundado en Nueva York en 1972, creando la primera revista de este colectivo, The Bisexual Expression. Los jóvenes años 80 vieron como el movimiento bisexual se transmitía por toda Europa, a través de asociaciones clave como el Grupo Bisexual de Londres, creado en 1981. A su vez, este colectivo siempre se ha unido a las reivindicaciones de gays, lesbianas y transexuales, pero siempre y sobre todo en España, desde la posición del hermano pequeño que quiere llamar la atención de sus mayores sin apenas conseguirlo.
A mediados de los 80, tras las primeras embestidas del mortal VIH, el colectivo de hombres bisexuales fue objeto de acusaciones contra su dignidad. Se dijo que ellos eran los causantes de la propagación del virus a causa de las relaciones sexuales mantenidas con gays hacia el resto de la población. Por otro lado, ya a finales de la década también se incluyó en el saco de discriminación a las mujeres bisexuales, acusadas de lo mismo. Se definió este colectivo como el gran factor de riesgo en cuanto al contagio de SIDA y esta idea se materializó todavía más cuando, poco a poco, morían todos los cabezas visibles del movimiento bisexual, que a su vez era estigmatizado e incomprendido de forma radical y reaccionaria.
El rechazo de bisexuales por parte de gays y lesbianas.
¿Qué incita a gays y lesbianas que reaccionan negativamente ante los que se proclaman bisexuales? ¿En qué se basan sus críticas y temores? Según una buena parte de ellos, todo aquel capaz de mantener relaciones sexuales y afectivas con ambos sexos, no se define y pretende perpetuar un estado infantil en el que todos los objetos son figuras amorosas. También está muy extendido el pensamiento que afirma que todo bisexual es en realidad gay o lesbiana, ya que no se atreve a asumirse como tal, o simplemente porque no quieren perder ni los privilegios legales y sociales de los heterosexuales ni los placeres de la homosexualidad. Por otro lado, hay quien dice que simplemente no saben lo que quieren y ante la duda, van de "flor en flor" buscando, más que una "media naranja" una "naranja entera", y son pasto de un mal hipersexualizante que les lleva a vivir con una intensa libido que no distingue entre hombre o mujer.
Pero las opiniones negativas hacia los bisexuales no terminan aquí. Este colectivo, claramente dolido (y con razón) ante la intransigencia de algunos gays y lesbianas, es llamado por estos últimos "egoísta" y "egocéntrico", ya que solo buscan su propio placer y no son capaces de comprometerse en una relación estable con una persona de su mismo o contrario sexo. Este narcisismo del que se acusa a los bisexuales es visto como un rasgo psicótico que hace que sean insensibles y dañen tanto a gays y lesbianas como a heterosexuales, que ven (o más bien imaginan) de forma imperiosa como estos llamados por algunos "infieles por naturaleza" lo son por partida doble. La ambigüedad se ha plantado en el mundo bisexual como una niebla perenne, y todo por ser utilizada por aquellos que han manipulado esta opción sexual como la forma más cool de crear polémica y darse a conocer, sin ni siquiera sentirla ellos mismos y sin pararse a pensar que realmente existe, y es una manera de vivir la sexualidad tan respetable como otra cualquiera.
En la sexualidad no hay cara y cruz.
¿Por qué asusta o es rechazada la bisexualidad? ¿En qué premisas se basa una persona para ver esta opción sexual desde un prisma deforme? En el pensamiento occidental hemos sido educados desde una realidad homogénea, falsa y simple. Solo hay dos realidades: una "positiva" y otra "negativa"; solo dos colores: "blanco" y "negro", no hay gama de grises. En cuanto vemos algo que se desmarca de lo inculcado, incomprensiblemente es rechazado e incomprendido. Digamos que en nuestra sociedad, lo "normal" es ser heterosexual y lo "negativo", la parte opuesta, es ser homosexual. Los primeros disfrutan de todo lo que promulga la Constitución. Los segundos luchan por una equiparación a la que tienen derecho y una normalización que es natural, pero que ha sido abortada por culpa de la falsa realidad que nos han inculcado y que, poco a poco, irá desapareciendo ante la presión social mayoritaria. Pero, ¿en qué situación quedan los bisexuales? Han quedado en medio del "muro" que separa ambas realidades, similar al ya histórico Muro de Berlín. Por un lado pueden optar a disfrutar de los mismos beneficios que los heterosexuales, pero por otra parte sufren la discriminación de gays y lesbianas y de hecho, muchos se involucran activamente con ellos.
No es tan difícil de entender. Los bisexualidad evoca pensamientos de improvisación, de cambio y movimiento. Por eso asusta, porque descoloca el concepto "cara-cruz" de la sexualidad, esto es, mantiener relaciones con hombres o con mujeres, no con ambos a la vez. Los bisexuales sienten de una forma menos limitada que gays, lesbianas y heterosexuales (igual de respetable que éstos últimos). Miran a la persona y prolongan la originaria orientación sexual con la que todos nacemos, esto es, la propia bisexualidad. La comunidad de gays y lesbianas, como colectivo discriminado y tolerante, debe aceptar esta opción sexual sin tapujos y sin sentirse amenazado. Si restringimos la sexualidad a su expresión genital, entraremos de nuevo en el mundo de la intolerancia, que parece estar presente dentro de los homosexuales con respecto al colectivo bisexual. Solamente hay aceptar y tolerar la diversidad y, esperemos que, de una vez por todas, se deje de juzgar al ser humano por sus "actividades amorosas" y por lo que haga o deje de hacer en su cama. La hipocresía, la ignorancia, la maldad y demás factores no se miden en cuanto a parámetros sexuales. Éstos solamente tienen que ser una pequeña parte de nuestra personalidad. Así que derribemos de una vez por todas el particular "muro de Berlín" en el que esperan los bisexuales.