Homofobia: mucho camino por recorrer
Por primera vez, el 17 de mayo se celebró el Día Mundial contra la Homofobia, conmemoración cuyo objetivo es articular acciones y reflexión en la lucha contra todas las violencias físicas, morales o simbólicas ligadas a la orientación sexual o la identidad de género. Treinta y cinco países vivieron la celebración, que busca, además, exigir a Naciones Unidas que instituya el 17 de mayo como fecha oficial contra este tipo de discriminación a nivel mundial.
El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud, reconociendo las evidencias que desde hacía casi medio siglo venían produciendo las ciencias sociales y la propia ciencia médica, retiró de forma oficial a la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales pero, por millares, los homosexuales siguen siendo asesinados todos los años a lo largo y ancho del planeta.
Brasil, país en el que hubo manifestaciones y reuniones en seis estados, es el campeón de crímenes contra los homosexuales. Según una pesquisa del Grupo Gay de Bahía (GGB), por lo menos 158 homosexuales fueron asesinados en el país durante el año 2004. Para el presidente del GGB, Luiz Mott, estos son apenas una pequeña parte de los casos de violencia, ya que hay estados de los que su organización no tiene datos. Por otra parte, a menudo los familiares de las victimas se rehúsan a divulgar informaciones sobre los crímenes. En otras oportunidades, la policía no identifica a las personas asesinadas como homosexuales, porque estas, a causa de la discriminación imperante, mantuvieron su orientación sexual en secreto mientras les fue dado vivir.
En México, organizaciones civiles exigieron al gobierno federal que incluya en el calendario el Día Mundial contra la Homofobia y recomendaron que los códigos penales de todo el país sancionen la discriminación por cualquier motivo, incluida la orientación sexual, y que los crímenes de odio se consideren como agravantes. Las organizaciones solicitaron también el reconocimiento legal de las parejas homosexuales. México, detrás de Brasil, es el segundo país más peligroso para la vida de los homosexuales, si bien también aquí es difícil dar con los datos exactos. Así, la Comisión Ciudadana contra Crímenes de Odio acaba de publicar un informe en el que denuncia 900 asesinatos por homofobia en los últimos nueve años, equivalente a 97 ejecuciones por año y ocho al mes. Estas cifras, difíciles de precisar, estarían corroboradas por las de la organización civil Letra S, que detecta que entre 1995 y 2003 en este país se registraron por lo menos 290 crímenes de odio por homofobia: Letra S estima que, por cada asesinato registrado, dos no son denunciados. De acuerdo a la proyección, la cifra real estaría en el orden de las 876 agresiones en el período, cifra muy semejante a la de la Comisión Ciudadana.
Organizaciones no gubernamentales y organismos oficiales como el Centro Nacional de Lucha contra el SIDA (CENSIDA) se han unido en México a la convocatoria y, desde hace dos meses vienen promoviendo una campaña tendiente a combatir la homofobia en México, enmarcada en una estrategia global para disminuir el estigma y discriminación asociada al VIH/SIDA". De acuerdo a estas organizaciones, la expulsión de homosexuales de sus familias implica un proceso traumático para el individuo que a menudo revierte en una disminución en su autoestima, una de las razones principales para no adoptar medidas precautorias en las relaciones sexuales.
Homosexualidad y globalización
En su libro Global sex, Dennis Altman establece que, la velocidad de los cambios aparejados por la globalización ha producido una reacción de pánico que ha tomado la forma de un regreso a (muy selectivas y muchas veces inventadas) tradiciones "indígenas" o "valores tradicionales". Esto lo hace predecir que "el mundo se vuelve cada vez más sujeto a la influencia e imágenes del consumo capitalista, y que los intentos por rechazar la globalización se hacen más "salvajes", y que los valores tradicionales que se invocan a menudo revigorizan la xenofobia, el autoritarismo, el nacionalismo y el patriarcado. Las víctimas de este resurgimiento de reales o hipotéticos valores tradicionales, en general, son mujeres, minorías étnicas y sexuales.
Algunos datos
El 2% de las mujeres del planeta y el 4% de los hombres (60 y 120 millones respectivamente) viven exclusivamente como homosexuales.
En al menos 70 países, la homosexualidad es ilegal. En Irán, Afganistán, Sudán, Yemen, Arabia Saudita y Mauritania la consideran una ofensa capital y es castigada con la muerte. En Pakistán y Guyana puede ser castigada con prisión de por vida. En algunos países, como China, donde es considerada como "vandalismo", es castigada con prisión, pero tipificada dentro de otra figura.
El cambio de sexo, o reasignación de sexo es ilegal en Portugal, Irán, Ghana, Eslovenia, Albania y Macedonia.
Muchos países han revisado y corregido en estas décadas las cláusulas homofóbicas en sus legislaciones. Unos pocos han llegado a equiparar los derechos de las personas lesbianas, gays, transgéneras, transexuales, intersexuales y bisexuales, a los del conjunto de su población.