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Camino virtual para salir del armario


Víctor Serra.

En la sociedad de la información los procedimientos han cambiado. Incluso los relacionales: la mayoría de gays y lesbianas acuden hoy en día a Internet para compartir sus sentimientos, e integrarse en la creciente comunidad virtual gay. En la actualidad, los jóvenes también comienzan a descubrir en la red cuál es su verdadera identidad. Es un proceso tradicional que para todos no ha estado exento de riesgos. Pero, ¿cuáles son los límites? ¿A qué edad es aconsejable para un joven iniciar el camino? ¿se conforman los jóvenes de hoy en día con su cuota relacional virtual? ¿Pasarán a la historia esos momentos mágicos, de terrible nerviosismo también, en los que nos adentrábamos en oscuros garitos rosas? La revolución que ha generado la red de redes también ha afectado a los procesos de integración de los jóvenes en su nueva realidad, y los instrumentos que les ha otorgado el invento mágico a la juventud también han sido “metamorfoseados”. Los jóvenes de hoy que quieren romper la barrera y comprender qué les está comenzando a suceder acuden, prioritariamente, a las páginas de charla y a los diferentes grupos de discusión. En estos nuevos foros virtuales (nada de cafés con rancio abolengo) se puede comprobar lo activa que es la comunidad gay en Internet, un medio al que los jóvenes parecen haberse adaptado a la perfección.

Lo mejor para ellos.

Los diferentes colectivos que defienden los derechos de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, también han construido su comunidad virtual, y utilizan Internet para ofrecer información, servicios, y para presentarles a la nueva juventud que llega cuál va a ser la realidad con la que se van a encontrar, que es en la mayoría de los casos más dura de lo que refleja los iconos publicitarios que la industria está creando para nuestro mercado. “Información y conciencia” es hacia donde se deberían dirigir los jóvenes en primer lugar. La infinidad de páginas gays ofrecen a los jóvenes la posibilidad de sondear y descubrir que en ellas se habla sin inhibiciones de gays, sida, relaciones homosexuales, etcétera. Pero no nos engañemos: el principal motivo que mueve a un joven a pulsar la palabra “gay o lesbiana” en un buscador es conocer gente u obtener imágenes explícitas. En el primero de los casos, internet se ha convertido en la nueva “ágora del ligoteo”: muchas de las primeras experiencias se inician hoy en la red, y muchos la consideran ya como el instrumento ideal para encontrar pareja, concertar una cita, o conocer a otras personas alrededor del mundo. El medio permite a los jóvenes conocer gente lejana en el espacio: andaluces conocen a gallegos, vascos pueden conocer a canarios. Conocemos casos de chicos o chicas que han encontrado amores que de otra forma habría sido imposible.

Los instrumentos que la red ofrece son las listas de miembros registrados en los portales que ofrecen servicios para encontrar “la media naranja”, chatear en las salas, utilizar los canales de contactos con videochat y los foros de opinión, muy útiles y animados, ideales para ser aconsejados en el camino.

Los riesgos.

Los jóvenes, solos y sentados frente al ordenador, también utilizan la red para buscar imágenes explícitas. El debate conservador ha planteado que hay al alcance de los jóvenes muchas páginas de contenidos que son inadecuados para los menores (en España si eres menor de 1Cool o sólo aptos para adultos. Desde hace años los expertos se preguntan si hay que regular los contenidos que pululan por la red de redes o si, por el contrario, se debe respetar en todo momento la sacrosanta libertad de expresión. En la actualidad, estamos presenciado batallas legales en las que se están discutiendo y tomando decisiones respecto a la regulación de los contenidos de la red. Desde los Estados Unidos hasta la Unión Europea, pasando por Australia, Canadá y muchos países en vías de desarrollo, se están desarrollando iniciativas legislativas, políticas gubernamentales, proposiciones internacionales y decisiones del sector privado que van a afectar al futuro de Internet. El acceso a determinados materiales está permitido sólo a los adultos, pero las entradas a los contenidos pornográficos, en la actualidad, no ofrecen umbrales de seguridad al usuario, y este es el argumento utilizado por aquellos que quieren controlar la red para poner barreras. El objetivo del debate ha sido limitado, por lo tanto, a evitar que los menores encuentren, por accidente o por otras razones, materiales que pueden afectar a su desarrollo físico y/o mental. Pero los jóvenes se pueden encontrar en su inicio en la comunidad virtual gay con otros riesgos, a la hora de la búsqueda de su identidad y de sus “otros iguales”.

La red también aconseja.

A pesar de la múltiples ventajas que puede deparar el “viaje iniciático” de la juventud en la red (información útil, la inmediatez del contacto, la posibilidad de conocer a otros jóvenes del resto del país o del mundo) el mundo virtual de Internet tiene una doble cara, el ambiente en la red trata de imitar a la realidad y se produce la circunstancia que es muy fácil crear “una personalidad artificial”, gustos, tendencias, rasgos físicos, que en realidad no se corresponden con la exacta realidad. Las relaciones cibernéticas permiten, sin duda, a los jóvenes gays y lesbianas “salir del closet”. Siempre podrá existir, claro está, alguna persona sin escrúpulos que aproveche la circunstancia del anonimato para poder llegar a personas que en realidad sólo quieren utilizar la red para hacer amistad y para sentirse dentro de una comunidad, de un grupo humano que comparte los mismos gustos, tendencias y preocupaciones. La red ofrece para ellos una gran cantidad de recursos e informaciones fundamentales para que los jóvenes puedan resolver las preocupaciones que no son capaces de plantear en su entorno familiar o de amistades.

Por eso, hoy en día, ya que Internet empieza a estar al alcance de muchos jóvenes, es un vehículo que utilizan para resolver sus inquietudes y para contactar con otros grupos que le puedan ayudar en su adaptación a la verdadera identidad. Lo habitual ya es descubrir el mundo gay a través de la red. Pero, ¿esto puede ser peligroso para los jóvenes? Todo lo contrario: en el momento en que un adolescente está intentando comprender su orientación sexual, no sólo necesita información, sino también conocer a gente que ya ha pasado por ese proceso, que se conoce como salir del armario: precisamente es, en ese momento, cuando los jóvenes tienen que pedir consejo. En la red aparecen listados de las asociaciones gays más representativas, que suelen tener consultorios o asesorías psicológicas o teléfonos de información (puedes consultar sus direcciones en el portal Guiagay, pero también es de gran ayuda la opinión de otros jóvenes que ya han elaborado el proceso de reunir información, que puede ser útil para que no aparezcan “frustraciones” en el camino.

En este camino, un factor importante que los jóvenes deberían tener en cuenta, es que en el proceso hay que traspasar doblemente las fronteras: el tradicional reconocimiento en el alter ego de la propia identidad y la adaptación a nuestra personalidad y, en segundo lugar, frontera añadida por la mediatización de Internet, el paso del mundo virtual al real. Este viaje a la realidad puede ser peligroso para los jóvenes, en la búsqueda hay que tomar todas la precauciones porque hay riesgos, por eso lo mejor es informarse a través de la red, consultar los foros, los chats, las páginas de referencia, para poder desarrolarse como gays y lesbianas plenamente aprovecando las enormes ventajas que Internet nos proporciona como medio de contactos.