Cómo llamarnos
Las palabras que usamos para referirnos a nosotros mismos no son inocentes ni dan igual, sino que tienen una importancia política de primer orden; de ahí que muchos intelectuales y activistas pongan especial empeño en utilizar unas palabras y no otras. Las palabras crean realidades, o ayudan a crearlas y es por eso que una de las primeras tareas que cualquier organización de liberación se impone a sí misma es la de intentar modificar el lenguaje que siempre respecto de las minorías ha sido impuesto desde fuera. Las personas GLBT no son una excepción, y modificar un lenguaje homófobo y discriminatorio fue uno de sus principales objetivos. A nosotros nos han nombrado desde fuera, no hemos tenido opción de nombrarnos a nosotros mismos, ni de escoger las palabras con las que queremos ser conocidos. El término "homosexual" se originó en el contexto médico del siglo XIX para designar lo que se entendía como una aberración y una desviación sexual. Desde entonces, la sociedad nos ha conocido como "homosexuales", pero las asociaciones y activistas luchan por desterrar esa palabra que suena a enfermedad y que se utilizaba para nombrar a una patología. La palabra, además, no tiene una buena historia. Nombra, sobre todo, algo sexual, como si gays y lesbianas fuesen sólo sexo. En palabras del historiador y sociólogo Barry Adam, la palabra "homosexualidad": "reduce a las lesbianas y a los gays al acoplamiento de ciertas partes de su cuerpo". En su origen, la enfermedad de la homosexualidad, no hacía referencia a sentimientos, afectividades, una manera de ser, sólo a sexo. Además, esta palabra, por supuesto, hace invisibles a las lesbianas. "Homosexual" define a gays y lesbianas desde fuera y de una manera en la que no queremos ser definidos.
Frente a esto, desde comienzos del siglo XX, el movimiento gay se empeñó en encontrar palabras que nos definieran desde dentro, palabras escogidas por nosotros mismos y que tuvieran significados positivos. Esta batalla se saldó con una victoria, que fue la casi total imposición de la palabra "gay", un término elegido por los mismos gays para designarse a sí mismos. Al mismo tiempo, las lesbianas exigieron que se las denominará con ese nombre para que así se las mencione explícitamente y no quede su presencia, como suele suceder, sumida bajo la realidad gay, siempre mucho más visible. La palabra "gay" además significa "alegre" y tiene por tanto connotaciones positivas y no patologizantes. De ahí que, de forma militante, huyamos de la palabra homosexual y digamos siempre gay, lesbiana, bisexual o transexual y, si esto es muy largo, se ha impuesto el acrónimo GLBT. La palabra "gay" no reduce al individuo a lo puramente sexual. En palabras de Margarte Cruikshank, "gay fue una palabra elegida por el grupo mismo, como signo de rechazo a ser etiquetados, juzgados o controlados por la mayoría dominante. Una ventaja de "gay" sobre "homosexual", es que da nombre a una identidad completa en lugar de a una práctica sexual, y por tanto es más completa en su significado".
Gay es aquel que escoge ser gay en lugar de conformarse con ser lo que dicen de él que es. Gay es aquella persona orgullosa de su orientación; gays son los activistas y los militantes y los que hacen de su orientación un lugar de combate por la igualdad y la no discriminación. El movimiento de liberación gay ha puesto el énfasis en el carácter positivo y real, cercano a la realidad, de estas personas que no son únicamente sexo, sino identidad también. Según George Weinberg un homosexual sería aquella persona que siente atracción por personas de su mismo sexo, pero un homosexual es gay cuando "está libre de vergüenza, culpa y pesares". Ser gay es considerar la sexualidad propia tan sana como la sexualidad heterosexual.
Ha sido desde los años sesenta cuando el término se ha generalizado, primero entre los propios gays y lesbianas y después entre la sociedad general. Se considera que la novelista americana Gertrude Stein fue la primera en utilizarlo en un sentido actual. En la enciclopedia Gay y Lesbiana de Logan y Hudson puede leerse acerca de esta palabra lo siguiente: "Una vez fuera del armario, la palabra gay suplantó inmediatamente a "homosexual", palabra de tono médico y menos específica en todos los conceptos, excepto en los más pedantes. En la actualidad, el sustantivo abstracto "homosexualidad" se continúa utilizando porque no se ha podido sustituir fácilmente. Algunos autores comienzan ya a utilizar "gaismo" para no usar "homosexualidad". En cambio "lesbianismo" se usa habitualmente. Es frecuente que los gays entre nosotros utilicemos las palabras que despectivamente utilizan los heterosexuales para referirse a nosotros. Es normal que se use la palabra "marica" o "maricón" o sus equivalentes en inglés. Estos términos, insultantes cuando los profiere un heterosexual, adquieren un sentido muy diferente cuando son los propios gays los que los utilizan. Es una estretategia que consiste en utilizar de forma burlesca o como arma arrojadiza los propios términos con los que se pretende insultarnos y humillarnos. Es volver el arma contra aquellos que la utilizan pretendiendo con ello herirnos. Es recoger el insulto y volverlo contra ellos.
En los últimos años ha surgido una nueva palabra que comienza a utilizarse profusamente. Es la palabra "Queer" que sería una alternativa aun más radical que "gay". "Queer" significa algo así como "raro, extraño, rarito". Era una palabra que también se utilizaba contra los gays. En lugar de llamar a una persona abiertamente "marica" se podía sugerir que dicha persona era "queer", "rarito" y se dejaba así plantada la semilla de la sospecha. La cada vez mayor utilización del término "queer" para nombrar a todas las personas GLBT es una estrategia como la de llamarnos entre nosotros "maricas", es autodefinirnos; es coger la palabra que se nos lanza y asumirla como parte de una estrategia de lucha. El concepto muy americano de "Nación Queer" tiene connotaciones más radicales aún pues viene a sugerir la unión de todos aquellos que no comparten una orientación no convencional y su separación del Estado heterosexual. Cuando hablamos de Queer estamos hablando de gays, lesbianas, transexuales, travestis, Drag Queens, bisexuales, intersexuales....
Que las palabras que se utilizan son muy importantes, y que quienes desprecian esta importancia lo hacen siempre desde la homofobia, lo demuestra el hecho de la importancia que se ha concedido al tema del lenguaje en la última reunión de la ILGA mundial reunida en Oakland, California. En un divertido artículo publicado en www.planetout.com, el periodista gay Rex Wockner, que cubrió dicha reunión escribe que los grupos deben ser nombrados como ellos quieren. Así, si antes decíamos gays, lesbianas, bisexuales y transexuales o GLBT para abreviar, después de esta reunión tendremos que estar más atentos. En la reunión se usaron las siglas GLBTI, donde I era "intersexuales", personas que nacen con genitales ambiguos y que son operados por gente que decide qué género tienen antes de que ellos puedan decir nada. Pero, algunas veces GLBTI no es suficiente. Existe GLBTT para separar a los transexuales de los travestis y GLBTQ para incluir a la gente "queer". El periodista hace una broma sobre que las manifestaciones del orgullo podrán ser en el futuro las manifestaciones de la personas GLBTTIQ. Pero él mismo reconoce que el tema es serio y que así tenemos que tomárnoslo.