GENERO Y TRANSEXUALIDAD - MASCULINIDAD Y TRANSEXUALIDAD
MaH Moisès Martínez. I Convenció catalana sobre masculinitat,
diversitat i diferència. Març de 2003. Centre de Cultura Contemporània
de Barcelona - Ajuntament de Barcelona
Voy a hablar de género, de masculinidad, teniendo como base la transexualidad
masculina, o mejor dicho, la transexualidad MaH (de mujer a hombre) , en inglés
FtM (female to male).
La transexualidad transgrede totalmente nuestro concepto de granja (machos y
hembras), y evidencia que no es cierto lo que nos venden como la inmovilidad
de género o la inmutabilidad de sexo. Uno se puede mover de género
y puede mutar de sexo.
Hay quien juzga y, apelando a la naturaleza dice que tal "manera de ser"
es antinatural. Cuando los seres humanos somos la especie menos natural que
hay.
En la naturaleza existe el cambio de sexo, la homosexualidad y la diversidad
de roles. (hay almejas y peces que cambian de sexo, los caracoles son hermafroditas,
conozco una gallina que canta como un gallo, he visto un gato y un perro practicando
sexo (que además de homosexualidad es zoofília), y una especie
de buitres que hacen un trio de familia y se reparten las tareas del nido, la
comida, los pequeños..., y etc)
Y nosotros que nos controlamos y reprimimos:
- Tenemos una sexualidad no relacionada con el celo.
- las emociones y los sentimentos
- los olores,. Oler a uno mismo es desaggradable, nuestro olor es desagradable,
así que nos ponemos olores que fabricamos y guardamos en frasquitos.
Nos hemos domesticado a nosotros mismos. Somos el animal y el amo a la vez.
Y el género es una cosa más que hemos domesticado. Hemos establecido
como debemos mostrarnos, relacionanos.
Como expresamos........ con nuestro cuerpo...... nuestro interior.
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Si hablamos de masculinidad (y de feminidad, como contrapuesto o complementario
o paralelo...) es por que creemos que hay dos roles diferentes: un comportamiento
masculino y un comportamiento femenino
Y ¿Quién puede ejercer un comportamiento masculino?
Un hombre.
Pero, ¿y una mujer puede ser también masculina? Sí.
Entonces, un ser masculino puede ser tanto un hombre como una mujer.
Pero, ¿qué es un hombre y que es una mujer?
Lo podemos analizar pensando en tres puntos:
A/ comportamiento
B/ físico
C/ identidad
A/ por Comportamiento
Si he dicho que un género lo pueden ejercer los dos sexos, entonces no hay diferencia de género entre sexos. Entonces el comportamiento no me aclara que es un hombre y que es una mujer.
B/ por Físico
Pensamos p. ej. en un honbre
¿Qué debe tener un hombre físicamente para ser un hombre?
¿Qué requisitos físicos le hace ser hombre?
Pensamos.....
los 2 brazos (no, eso no)
Tener barba ....sí ..... pero, ¿y si no tiene?¿deja de
ser un hombre?
La voz grave.... sí ..... pero, ¿y si no tiene?¿deja de
ser un hombre?
Los genitales, tener pene y testiculos..... sí ..... pero, ¿y
si no tiene?¿deja de ser un hombre?
Ya, que tálvez es una cuestión de conjunto. Pero entonces, ¿debe cumplir todos los requisitos?, ¿sólo algunos? ¿2,3,5? ¿cuáles?
C/ con lo cual, sólo nos queda la Identidad. Aceptar el mero convencimiento
de que uno es quien es. Hombre o mujer, persona en todo caso.
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Hablar de otras masculinidades o de nuevas masculinidades, y seguir llamándolas masculinidades me resulta absurdo. Queremos hablar de otros roles, de nuevos roles, pero para establecerlos seguimos generando una separación entre sexos, (lo masculino y lo femenino). Debemos hablar de nuevos comportamientos de hombres y de nuevos comportamientos de mujeres. Y en definitiva, de nuevas personalidades, de otras personalidades. Por que masculinidad y feminidad siempre tendrán valores arcaicos.
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Pero resulta que la realidad en la calle es otra. A nivel social hay unas exigencias
de roles y de físico muy fuertes. Es decir, sobre los comportamientos
y sobre la imagen (sexuada) que debemos dar de nosotros mismos.
Bajo esta presión social, las personas transexuales somos la punta del
iceberg, la situación más evidente, pero bajo esta presión
social, el iceberg somos todos.
Las presiones de género son sutiles, del día a día.
De ocupar más o menos espacio
De alzar más o menos la voz para ser escuchado
Los botones van abotonados hacia un lado u otro
De si puedes hacer esto o aquello, o no puedes hacer ni esto ni aquello.
Nosotros, los transexuales MaH somos hombres educados para ser mujeres. No
educados como mujeres sinó para ser mujeres.
Al nacer, por nuestro físico, se nos adjudica ser del sexo mujer (del
sexo femenino), y así, somos educados para desarrollar ya y en un futuro
un comportamiento femenino.
Las personas transexuales, al pasar de un sexo a otro, conocemos las diferencias
de tratarte como a una mujer o como a un hombre.
Los transexuales MaH somos hombres que conocemos o hemos conocido:
· la violencia de género y la violencia sexual por ser mujeres
· la anulación por ser mujeres
· la discriminación laboral por ser mujeres
La educación marca los cimientos del comportamiento. Nos da las bases para poder reacionar ante los acontecimientos.
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Para nosotros, la masculinidad es un arma para reafirmar nuestra identidad,
ante los demás y ante el espejo. Ante un espejo en el que te miras y
no te reconoces, que la imagen que te devuelve realmente no eres tú,
que no sabes que cara tienes.
De las tres cosas que comentaba antes (comportamiento, físico e identidad),
nosotros sólo tenemos, antes del cambio, la identidad, el convencimiento
de ser hombres.
Y la esencia de nuestro comportamiento es que somos hombres educados para ser
mujeres. Educados para pedir permiso al hacer las cosas, no para ¡zas!
hacerlas.
Es la diferencia entre p. ej. Entras en un bar y dices: - ¿me puedes
poner un cortado?, o entras en un bar y dices: - ¡un cortado!. (ésta
es la sutileza del género).
Al cambiar de mujer a hombre subimos un escalón social, pero también
se nos exige unos comportamientos para los que no hemos sido preparados educacionalmente.
Así podemos vivir, por primera vez, situaciones a los 25, 30 ó
40 años que los hombres no transexuales viven a los 10, 15 ó 20
años.
En la etapa en la que nuestro físico aún no es el de hombre,
solemos tener
- un comportamiento hipermasculino (hipeermasculinidad entendida como "macho",
ya sea en versión garrulo o con corbata y supermaqueao),
- y/o masculino a conciencia (en esta ettapa más o menos ambigua hay
gente que nos reconoce inequívocamente como hombres, o como mujeres o
no tiene ni idea de qué somos, duda todo el rato. A la gente le molesta
y violenta mucho no saber si uno es hombre o mujer, por que los demás
se relacionan, se aproximan diferente si uno es hombre o mujer. Se hablan de
otros temas, hay otras bromas, otras tensiones. No saben si tratarte de hombre
o de mujer, por que no saben tratarte sólo como persona, sin sexo ni
género. Entonces dices un adjetivo acabado en "o", marcándola,
y notas que lo pillan y que se relajan en la conversación y en las distancias;
o en un momento dado haces la voz más grave (al presentarte o al hablar
por teléfono)
Se podría decir que esta exageración de la masculinidad es la pluma transexual MaH. Una masculinidad con la que podemos no estar de acuerdo, pero que reproducimos porque nos ayuda en el día a día, nos lo hace más satisfactorio. Nos ayuda a relacionarnos. Hace decantar la balanza con el "no físico".
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Por otra parte, nos obsesionamos con el físico, nuestra imagen. Con
la imagen que tenemos y la que desearíamos tener. Y la realidad futura
puede que no tenga nunca nada que ver con el deseo actual.
- no creceremos de estatura
- nunca tendremos un pene como si hubiésemos nacido con él-
y posiblemente tendremos cicatrices dee operaciones que querremos ocultar.
Nos obsesionamos con tener un pene. Parece que es el símbolo de la masculinidad.
Y sí, o por hormonas o por cirugía lo tenemos. Pero nunca tendremos
un falo. Un pene sí, pero no un falo.
El falo es agresivo, dominante, y demasiadas veces es el argumento de una conducta.
Nuestra masculinidad es ausente de falo.
Por otra parte, ahora, al evolucionar en nuestra propia historia, hay transexuales
masculinos (MaH) que reivindicamos nuestra feminidad. Nuestro derecho a mostrar,
sin que sea un impedimento para nuestro desarrollo como hombres, nuestra parte
femenina, tanto en quien ya ha hecho el cambio como en quien no lo ha hecho
aún.
Somos conscientes que, como todo el mundo, tenemos un lado masculino y un lado
femenino.