TRANSEXUALES GAYS
Moisès Martínez. Infogai set-oct 2002
Echando la mirada hacia atrás, parece que antes todos los transexuales
éramos héteros. Sí, nos cambiabamos de sexo pero reproducíamos
la pareja heterosexual más convencional. Reproducíamos lo que
tanto se nos había negado y por ello recibíamos bastantes críticas.
¡Claro que existía la homosexualidad entre nosotros! pero bastante
teníamos con hacer entender nuestra realidad al público (incluídas
lesbis y gais): explicar el misterio de por que te sientes de un sexo y no de
otro, hablar sobre las discriminaciones laborales y jurídicas, dificultades
familiares, denunciar que somos conejillos de india para los médicos
y reclamar un trato como ciudadanos de derecho ya era suficiente. Nuestra orientación
sexual, nuestra afectividad, era tema de otro capítulo. Y también,
para algunos de nosotros, el desarrollo de nuestra orientación sexual,
entre tanta presión, era para otro momento. Con los años, nuestra
comunidad transexual ha crecido, tanto en número como en diversidad.
Al decir que eres transexual gay, o gay transexual, hay una pregunta típica:
- Pero si te gustan los hombres ¿para qué te has cambiado de sexo?.
Y hay también una respuesta evidente: - ¿Es que los trans no tenemos
derecho a ser gays?. Cómo que me gustan los hombres ¿ya me tengo
que quedar como lo que no soy, como una mujer?. ¡Desheterosexualicemos
nuestros planteamientos! La falsa ecuación ha provocado en algunos transexuales
homosexuales (transgays y translesbis) gran confusión. ¡Que una
cosa es orientación y otra identidad!
Leía la semana pasada en la web del Coordinamento Nazionale FTM de Italia ( http://ftminfoline.tripod.com) que se estima que en EEUU el 35% de los transexuales MaH son homosexuales o bisexuales (MaH: mujer a hombre, FtM: female to male). Yo las estadísticas no me las creo pero muestran una tendencia. Nuestro movimiento trans mah es muy joven, mientras que en EEUU, Lou Sullivan, activista transexual y gay, salió de su doble armario a mediados de los '70. Eso que llevan andado.
Todas y todos, tenemos un lastre importante de represión sexual que nos condiciona a la hora de establecer nuestros gustos y necesidades. Todas y todos, tenemos un lastre importante de represión de género que nos condiciona en como nos mostramos y que papel adoptamos en nuestras relaciones. Dicho de otro modo, tenemos que conquistar, o reconquistar, nuestro espacio desde nuestros valores, perder el miedo a ser uno mismo. Ser hombre o/y mujer, expresarnos masculinos o femeninos o ..., relacionarnos afectiva o/y sexualmente con hombres o/y con mujeres, ... Todo son posibilidades, en constante evolución. Y aún se puede ir más allá, dejando de ser hombre o mujer, no ser ni masculino ni femenino. Ser simplemente personas y relacionarse con personas (esto que puede sonar a utopía es la realidad del movimiento queer).
Y como transexual gay reclamo y me reclamo el derecho de ser pasivo o activo, o redondo. O bear, o chaser, o loca, o leather, o lucir el palmito en la discoteca de moda, etc ...
¿Qué importan las formas que adquiere la piel del otro si bajo tu mano la sientes vibrar?